Una familia de Lucena se encuentra casi ochenta años después

Juan Zafra Raigón (2)

Juan Zafra Raigón, desaparecido cuando lo detuvieron en Montilla en 1936.

En diciembre de 2015, Miguel Guillén Burguillos me escribió un mensaje de correo electrónico desde Mataró (Barcelona), su ciudad de nacimiento y de residencia. Miguel procede de una familia de emigrantes andaluces afincados en Cataluña en los años sesenta del siglo pasado. Por parte de madre, su abuela Gabriela era originaria de Montilla y su abuelo Antonio de Lucena. Había leído mi libro Los puños y las pistolas. La represión en Montilla (1936-1944), y me pedía ayuda para localizar a uno de los hermanos de su abuela, Juan Zafra Raigón. Lo habían detenido en Montilla, que había quedado en manos de los golpistas desde el 18 de julio de 1936, y desde entonces estaba desaparecido. Por tanto, desconocían si había sido fusilado o había conseguido sobrevivir. La única noticia, confusa y poco creíble, sobre su posible paradero les vino de otro hermano, Antonio, que se exilió en 1939 en Francia y estableció allí su residencia definitiva hasta su muerte. Al intentar recabar información en tiempos de Franco en un consulado español en Francia, le dijeron que los datos que poseían sobre Juan eran confidenciales, así que la familia creyó –aunque sin ningún fundamento que lo avalase– que podría estar refugiado en Suiza.

Desagraciadamente, no pude ayudar a Miguel Guillén en la búsqueda de su tío abuelo por las enormes dificultades que presenta la investigación de este caso. Además, su nombre no está incluido en la lista de los 148 víctimas mortales que tenemos catalogadas hasta el momento de la represión franquista en Montilla ni entre los 438 vecinos –Montilla tenía unos 19.500 habitantes en 1936– que sufrieron internamiento en cárceles u otras formas de represión durante la guerra y la posguerra. En consecuencia, Juan Zafra Raigón continua siendo en este momento una de las muchas decenas de miles de personas desaparecidas, de las que no se tiene constancia de su paradero ni se ha encontrado su cadáver, a consecuencia de la represión franquista durante la contienda civil.

Antonio Burguillos Serrano.

Antonio Burguillos Serrano en una fotografía de la década de 1970.

En la primera conversación telefónica que tuvimos sobre este asunto, Miguel Guillén me contó otra historia. Como su abuelo materno, Antonio, era lucentino, había leído también mi libro República, guerra y represión. Lucena 1931-1939. En él, a Miguel le había llamado la atención que entre la lista de fusilados en 1936 apareciera Manuel Burguillos Serrano, que se apellidaba igual que su abuelo y cuya fotografía mostraba un enorme parecido físico con él mismo, según apreciaron con sorpresa hasta sus propios padres. Me pidió, por tanto, si podría averiguar si ese hombre podría ser hermano de su abuelo, quien les había contado que tenía un hermano y una hermana en Lucena pero nunca les dio información sobre ellos. Su abuelo se había marchado solo, sin su familia, a trabajar desde Lucena a Montilla con menos de 20 años, a finales de la década de 1920. En 1965, junto a su mujer, Gabriela, y sus hijos, había emigrado a la localidad barcelonesa de  Mataró, donde murió en 1976, con 66 años.

Manuel Burguillos Serrano.

Manuel Burguillos Serrano, concejal en 1931 y vicepresidente del PSOE de Lucena en 1936.

El presunto hermano de Antonio, Manuel Burguillos Serrano, había nacido en Lucena el 11 de marzo de 1905. Tenía una formación autodidacta y era jornalero de profesión, por lo que sufrió las miserables condiciones de vida de los trabajadores del campo andaluz de los años veinte y treinta del siglo pasado. A través de su propia experiencia vital, de su talante generoso con los que aún eran más pobres que él y de las tertulias organizadas en el patio de su casa, al calor de la lectura del periódico El Socialista, tomó conciencia de la necesidad de combatir las injusticias de su tiempo. El salto de Manuel Burguillos al Consistorio local se produjo en las elecciones del 14 de abril de 1931, al resultar elegido concejal en la triunfante candidatura republicana, que obtuvo en Lucena el 64,82% de los votos frente al 35,18% conseguido por los monárquicos. Solo dos días después se proclamaba la II República en toda España. Su labor como concejal socialista en el Ayuntamiento se puede resumir en tres ejes prioritarios: defensa a ultranza de los derechos y de la dignidad de la clase obrera, reivindicación del laicismo y denuncia constante de las poderosas fuerzas políticas, económicas y sociales que se oponían a las reformas del régimen republicano. El 15 de octubre de 1934 la Corporación Municipal lucentina fue destituida de manera arbitraria por el gobernador civil y Manuel Burguillos dejó de ser concejal. A partir de entonces su actividad política se centró en la agrupación local del PSOE, de la que llegó a ser vicepresidente en 1936.

Foto Manuel Burguillos (Libro familia 2)

Manuel Burguillos, cuando tenía 27 años.

La rebelión militar del 18 de julio 1936, que triunfó en Lucena ese mismo día, tuvo trágicas consecuencias para Manuel Burguillos. En los días 18 y 19 de julio fueron encarceladas unas doscientas personas –en una ciudad que rondaba los 30.000 habitantes– y el número de arrestados aumentó en las jornadas siguientes. De los concejales socialistas elegidos en las elecciones de 1931, al menos cuatro serían pronto fusilados: Rafael Lozano Córdoba (de 72 años), Antonio Palomino Luque, José López Antequera y Manuel Burguillos Serrano. El 27 de julio unos falangistas se presentaron en la casa de Manuel Burguillos, en el número 52 de la calle Rute. Al no encontrarlo allí, pues se hallaba trabajando, le dejaron el aviso de que se personase ante la autoridad militar “solo para hacerle unas preguntas”. Cuando regresó, su esposa, consciente del peligro que se cernía sobre él, le propuso la huida hacia Jaén, que se encontraba en zona republicana. Él se negó, alegando que no había cometido ningún delito y que su conciencia estaba tranquila. Se presentó a la citación y quedó detenido en el acto. Su confianza en las buenas intenciones de sus verdugos le traicionó. Estuvo internado en el convento de San Francisco, convertido en prisión, y en la madrugada del 19 de agosto de 1936 lo fusilaron, junto con veinticuatro personas más, en las tapias del cementerio de Lucena. Tenía entonces 31 años. Dejó dos huérfanos, Antonio, de tres años, y Carmen, próxima a cumplir los dos.

Luisa Baena Mármol, viuda de Manuel Burguillos Serrano.

En una foto de cuando tenía 23 años, Luisa Baena Mármol, viuda de Manuel Burguillos Serrano.

Recabando datos para mi libro sobre Lucena, logré entrevistar en los meses de marzo y abril de 1997 a la viuda de Manuel Burguillos, Luisa Baena Mármol, quien ya había cumplido los 88 años y parecía una mujer muy vivaz. En la conversación definió a su marido, con el que se había casado el 30 de abril de 1932, como un hombre inteligente, bueno y, sobre todo, cariñoso. Se apreciaba que había estado muy enamorada de él y era evidente que se sintió bastante reconfortada e ilusionada aportando sus recuerdos. A pesar del tiempo transcurrido desde la guerra, mantenía una memoria prodigiosa. Aún se emocionaba, hasta llegar a las lágrimas, enumerando los nombres de varios fusilados –entre ellos un primo hermano– y contando que escondió en su propia casa a tres hermanos (Rafael, Miguel y Antonio Sánchez) para evitar su detención en una de las numerosas redadas acontecidas en la calle Rute. Como nota curiosa, he de señalar que en la pared del rellano de la escalera de su antigua vivienda todavía conservaba un cuadro con la imagen de Pablo Iglesias, el fundador del PSOE y del sindicato socialista UGT, que había conseguido ocultar detrás de una lámina de la Virgen durante la guerra y la dictadura de Franco. Condicionada por sus trágicas circunstancias familiares y aconsejada por el cura de la parroquia del Carmen, Luisa se volvió a casar el 27 de noviembre de 1939, tuvo tres hijos más (Luis, Araceli y Ana), perdió el contacto con la familia de su antiguo marido y enviudó de nuevo en 1970. Murió el 8 de noviembre de 1999, dos años después de que yo la entrevistara.

Dos meses antes de que me escribiera Miguel Guillén desde Mataró, conocí a un nieto de Manuel Burguillos Serrano, de igual nombre y primer apellido, porque se me presentó por la calle. Me habló de que estaba interesado en localizar y exhumar los restos de su abuelo –una solicitud que ya ha cursado a la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía– y nos intercambiamos los números de teléfono. Esta casualidad permitió que pudiera consultarle las dudas que me planteaba Miguel Guillén. Miguel sabía que los padres de su abuelo se llamaban Araceli y Antonio. Manuel buscó en el libro de familia de su abuelo y los padres se llamaban igual. También preguntó a su tía Carmen, y ella le dijo que mantenía un recuerdo lejano de la existencia de un tío en Montilla. Miguel me envió también una foto de su abuelo Antonio que fue determinante. En cuanto Manuel la vio, descubrió el enorme parecido físico con su padre, Antonio, ya fallecido. El misterio estaba resuelto: Manuel y Antonio Burguillos Serrano eran hermanos. A los pocos días, la curiosidad llevó a Miguel, politólogo de profesión, a realizar otro descubrimiento importante: encontró en el diario ABC una nota mortuoria de Araceli Burguillos Serrano, de 88 años, fallecida el 23 de abril de 1996 en Madrid, el lugar donde su abuelo les había referido que había emigrado su hermana.

La pregunta que surge de inmediato es por qué Antonio Burguillos Serrano nunca hablaba de su hermana ni de su hermano fusilado en Lucena. El origen podría estar en su personalidad callada, hermética y dedicada al trabajo. O puede que ese silencio se debiera al desarraigo familiar, al deseo de olvidar, al miedo, a tratar de evitar que sus hijos pudieran correr la misma suerte que su hermano por “meterse en política” o a cualquier otro motivo desconocido. Tampoco sabemos si ese silencio, en una persona de ideología socialista, fue voluntario o forzado por determinadas circunstancias. Sea como fuere, el olvido y el pasado familiar oculto del abuelo han sido sustituidos ahora por la memoria de uno de sus catorce nietos. Al menos, en este caso, una historia que hunde una parte de sus raíces en el drama represivo de la guerra civil española tiene un final feliz. Esta semana, solo cuatro meses después de que me escribiera, Miguel Guillén Burguillos visita Lucena por primera vez en su vida para conocer el lugar donde nació su abuelo y donde aún viven los descendientes de su tío abuelo, con los que aún no había mantenido ningún contacto, pues yo he servido en todo momento de intermediario con ellos. Esta es la fotografía, de ayer mismo, 6 de abril de 2016, que da fe del esperado encuentro familiar.

Familia Burguillos Lucena

De izquierda a derecha, Manuel Jiménez Burguillos, Miguel Guillén Burguillos y los hermanos Manuel y Carmen Burguillos Castillo.

10 pensamientos en “Una familia de Lucena se encuentra casi ochenta años después

  1. Buenas tardes, no solo eran 3 hijos los de luisa y manuel eran 4, Luis Araceli,Ana y Carmen Burgillos Baena,de ellos 4 viven las 3 mujeres

    • Hola. Gracias por su comentario, pero los datos que doy en el artículo y los nombres de los hijos son los ciertos. Tengo copia literal del libro de familia de Luisa Baena Mármol, y ahí constan los dos hijos de su primer matrimonio (con Manuel Burguillos Serrano) y los tres del segundo matrimonio (con Antonio Martínez Ortega). Aparte, los datos que doy están corroborados por la propia familia. Fueron en total cinco los hijos de Luisa, aunque el primero de ellos, Antonio, al quedar ella viuda se crió con una tía.

  2. HOLA MI ABUELA TAMBIÉN LA DIERON POR DESAPARECIDA , AL FINAL CUANDO LA BUSQUE ME DIJERON QUE ESTABA POR LA MANCHA,NACIÓ EN LUCENA EL 2 FEBRERO DEL 1900 DEJO 3 HIJAS Y 1 HIJO SU NOMBRE ES PILAR DE LA CRUZ T DE LA TORRE,
    POR SI ALGUIEN ESTUVO CON ELLA EN LA IGLESIA DE SAN FRANCISCO, QUE FUE DONDE LA LLEVARON SEGÚN DICEN HABÍA UNA CHICA EMBARAZADA DE UNOS 18 AÑOS, TE HAGO ESTE COMENTARIO POR SI SABES ALGO DE LA HISTORIA, EN MI FAMILIA NO QUERÍAN HABLAR DEL TEMA NUNCA SUPE POR QUE, NO SE SI POR DOLOR O POR OTRAS RAZONES, DEDIQUE TIEMPO EN SABER PERO LA FAMILIA NUNCA QUISO SABER, SI TIENES ALGUNA NOTICIA SOBRE MI ABUELA ME GUSTARÍA COMPARTIR.

    • Hola Rosario. Lamento comunicarte que tu abuela Pilar, a la que conocían con el apodo de “La de Mantas”, fue fusilada. Como bien dices, estuvo detenida en el convento de San Francisco, convertido en prisión. De allí la sacaron para matarla el 12 de noviembre de 1936. Tenía entonces 37 años. El motivo parece ser que está relacionado con una denuncia que había cursado en el Jurado Mixto en contra de su patrón. Ella era capachera. Su nombre nunca fue inscrito en los libros de defunciones del Registro Civil de Lucena, así que toda la información que te transmito la recopilé a través de testimonios orales recogidos en el año 1997. Por ejemplo, el del hijo (ya fallecido) de la esposa del guardia municpal Blas Baltanás, que se econtraba embarazada cuando estuvo presa con tu abuela 17 días. Puedes leerlo en mi libro “República, guerra y represión. Lucena 1931-1939”. Está colgado en mi blog: https://arcangelbedmar.files.wordpress.com/2013/07/repc3bablica-guerra-y-represic3b3n-lucena.pdf

      • Hola Rosario, soy tu prima Pilar Moyano Roldán hija de tu tía Pilar la única que ya queda viva. El relato que te describe el Sr. Arcángel y que escribe en su libro el cual yo he leído es el que siempre he escuchado de mi madre .
        JAMAS HAN OCULTADO NADA y siempre han dicho la verdad a ti ya todo el mundo .
        Desde mi punto de vista el que no vayan pregonando esto se debe a dos motivos, miedo y dejar que descansen en paz.

        ¿Miedo a que? Te explico mi madre dice que su abuela los crió y que siempre les decía que cuando le preguntaran por el nombre en el colegio o en algún sitio que solo dijera el nombre de pila y no con los apellidos porque pudiesen relacionarlas con ella y temía perder a sus nietos también .
        Al parecer se llevaban a más miembros de la familia.

        Dejar que descansen en paz : Como tu sabes están todos difuntos menos mi madre que VIVIÓ esta historia tan triste con solo 5 años . Ella siempre ha dicho que era imposible que su madre viviera y que no hubiese vuelto a ver a sus hijos una madre eso no lo olvida nunca.
        Con este convencimiento siempre SIN OCULTAR NADA decidieron en silencio muy respetable y es lo que te pido yo que NO MUEVAS MAS LA HISTORIA Y QUE LOS DEJES A TODOS QUE DESCANSEN EN PAZ.

    • De nada, Javier. Hay que darle las gracias sobre todo a tu primo Miguel. Su curiosidad originó esta historia. Convivir con él aquí ha sido una gran satisfacción, por su honestidad y por su cultura. Espero que pronto el resto de la familia también podáis visitar Lucena. Saludos.

  3. ¡Hola! Soy Núria Burguillos y mi padre, Francisco Burguillos Alba, era de Lucena. Mi abuelo era Juan Burguillos Cuevas y mi abuela Teresa Alba Cuenca, ambos de Lucena. Ignoro si soy familia de los Burguillos Serrano, pero estoy con ellos y con todos los represaliados por el franquismo. Acabo de descargar tu libro, lo leeré con mucho interés. ¡Ni olvido ni perdón! ¡Salud y República!

      • ¡Graaaacias! El apodo de mi abuelo era “El Moňúo” y de mi abuela, la “Rubita de la Pera”. Soy de Barcelona. Un abrazo.

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